El dolor en la cara interna de la rodilla es un motivo de consulta sumamente frecuente que puede llegar a cronificarse si no se aborda adecuadamente. Tras este malestar recurrente, que suele manifestarse al caminar, correr o subir escaleras, se esconde muy a menudo una lesión en la estructura anatómica conocida como pata de ganso. En Clínica DKF, analizamos esta condición no solo como un foco de dolor local, sino como la consecuencia de un desequilibrio biomecánico que debe corregirse de forma definitiva.
¿Qué es la pata de ganso?
La pata de ganso (cuyo nombre científico es pes anserinus) es una estructura anatómica compleja situada en la región inferomedial de la rodilla. No se trata de un elemento único, sino de la confluencia de varios tejidos blandos que se insertan en una zona común del hueso, actuando de forma coordinada para estabilizar la articulación.
Anatomía: los tres tendones que la forman
Esta estructura recibe su nombre por la peculiar forma en que se expanden e insertan tres tendones específicos en la tibia, asemejándose a la pata de un ave. Estos músculos provienen de diferentes regiones del muslo y la pelvis:
- Músculo Sartorio: el más superficial, cruza el muslo desde la cadera.
- Músculo Grácil (o Recto Interno): aporta estabilidad a la cara interna del muslo.
- Músculo Semitendinoso: forma parte del grupo de los isquiotibiales en la zona posterior.
Justo debajo de la unión de estos tres tendones se localiza una pequeña bolsa sinovial (bursa) cuya función es amortiguar el roce entre los tendones y el hueso de la tibia.
¿Dónde se localiza exactamente el dolor?
El dolor se concentra en la cara interna de la rodilla, aproximadamente entre dos y tres centímetros por debajo de la línea articular intercondílea. Es un dolor muy localizado que se vuelve agudo al presionar con el dedo esa zona ósea específica de la tibia.
Tendinitis de pata de ganso vs. bursitis de pata de ganso
Aunque clínicamente suelen presentarse juntas y compartir la misma localización, es importante entender el origen del problema.
¿Cómo diferenciarlas?
- Tendinitis de pata de ganso: se refiere estrictamente a la inflamación o microesguince de uno o varios de los tres tendones mencionados debido a una sobrecarga mecánica. El dolor suele aparecer de forma más progresiva al iniciar una actividad física.
- Bursitis de pata de ganso: es la inflamación del saco sinovial que se encuentra profundo a los tendones. Cuando la bursa se inflama, acumula líquido, lo que puede generar una ligera hinchazón visible a los lados de la rodilla. El dolor de la bursitis suele ser más continuo, doliendo incluso en reposo o al rozar una rodilla contra la otra en la cama.
Síntomas de la lesión de pata de ganso
Los signos de alerta varían en intensidad, pero los pacientes suelen experimentar:
- Dolor punzante en la cara interna de la rodilla al levantarse de una silla o al salir del coche.
- Rigidez articular por la mañana o tras periodos prolongados de descanso.
- Dolor agudo al subir o bajar escaleras y al caminar por terrenos irregulares.
- Sensibilidad extrema al tacto en la zona superior e interna de la tibia.
¿A quién afecta más?
Esta lesión responde a perfiles de pacientes con mecánicas articulares muy concretas:
Corredores y ciclistas
El gesto repetitivo de la zancada o el pedaleo prolongado genera un estrés de cizallamiento constante sobre los tendones. Es común en corredores de fondo que aumentan el kilometraje bruscamente o ciclistas con una mala altura del sillín.
Pacientes con artrosis de rodilla
El desgaste del cartílago articular (gonartrosis) suele alterar el eje de la rodilla, lo que obliga a los tendones de la pata de ganso a realizar un sobreesfuerzo para estabilizar la pierna, inflamándose de manera secundaria.
Personas con sobrepeso o genu valgo
El exceso de peso corporal aumenta la presión mecánica sobre la articulación. Si esto se combina con el genu valgo (rodillas en forma de «X»), el vector de fuerza colapsa hacia el interior, estirando e irritando crónicamente la pata de ganso.
Causas de la tendinitis de pata de ganso
Además de los factores de riesgo anteriores, la inflamación suele estar provocada por una pisada hiperpronadora (el pie se hunde hacia dentro al caminar), debilidad en el músculo glúteo medio (que controla la estabilidad de la cadera) o por el uso de calzado deportivo desgastado que no amortigua el impacto correctamente.
Diagnóstico: exploración clínica y ecografía
En Clínica DKF, el diagnóstico se fundamenta en una minuciosa exploración física mediante pruebas de palpación y estiramiento contra resistencia de los músculos flexores de la rodilla. Para obtener una confirmación milimétrica, realizamos una ecografía musculoesquelética de alta resolución. Esta prueba de imagen nos permite ver en tiempo real el grosor de los tendones, el grado de inflamación de la bursa y descartar de forma inmediata lesiones en el menisco interno o en el ligamento colateral medial, patologías que suelen simular el mismo dolor.
Tratamiento de la pata de ganso
El éxito del tratamiento radica en erradicar la inflamación y corregir el fallo mecánico causante.
Fisioterapia y ejercicio terapéutico
La terapia manual, el masaje de descarga de los isquiotibiales y la readaptación muscular son imprescindibles. Diseñamos programas de ejercicio dirigidos a potenciar los cuádriceps y el glúteo medio para realinear el eje de la rodilla.
Recomendación: Ondas de choque
Para casos crónicos o aquellos que no responden a la terapia manual convencional, las Ondas de Choque Focales son la herramienta de elección en Clínica DKF. Su aplicación estimula la regeneración del colágeno del tendón, elimina las adherencias biológicas y reactiva la circulación en la zona afectada sin necesidad de fármacos.
Ejercicios para la pata de ganso
El reposo absoluto no es recomendable. En casa, aconsejamos realizar de forma suave:
- Estiramiento de isquiotibiales: sentado con la pierna estirada, inclinarse hacia adelante buscando elongar de forma controlada la parte posterior del muslo.
- Fortalecimiento con banda elástica: ejercicios de abducción de cadera para activar el glúteo y corregir la tendencia de la rodilla a irse hacia dentro (valgo).
¿Cuánto tarda en curar?
Si la lesión se detecta en su fase aguda y se inicia un tratamiento correcto, puede solucionarse en un periodo de 2 a 4 semanas. Sin embargo, si la patología se ha cronificado debido a problemas posturales o artrosis subyacente, el proceso de remodelación del tendón puede requerir de 6 a 12 semanas.
Cómo prevenir la lesión de pata de ganso
Evitar las recaídas requiere un compromiso con el cuidado biomecánico:
- Realizar un estudio biomecánico de la pisada para valorar la necesidad de plantillas personalizadas si existe pronación.
- Mantener un peso corporal adecuado para reducir la carga sobre las rodillas.
- Estirar concienzudamente la musculatura posterior y aductora tras cada entrenamiento.
Si sufres un dolor en la cara interna de la rodilla que te impide entrenar con normalidad o afecta tu calidad de vida, es fundamental contar con una valoración experta. En Clínica DKF ponemos a tu disposición un equipo multidisciplinar de traumatólogos y fisioterapeutas en Madrid con la tecnología médica más avanzada para recuperar la salud y el movimiento de tus articulaciones.
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