El dolor en la parte posterior del talón es una de las molestias más frecuentes entre quienes practican deporte, pero también entre personas que pasan muchas horas de pie o que han aumentado su actividad física de forma repentina. Ese dolor sordo que aparece al levantarse por las mañanas, al subir escaleras o después de correr puede ser la señal de una tendinitis aquílea, una patología que, sin el tratamiento adecuado, tiende a cronificarse y a limitar seriamente la calidad de vida. En Clínica DKF tratamos la tendinopatía aquílea con un enfoque multidisciplinar orientado a cada paciente.
¿Qué es la tendinitis aquílea?
El tendón de Aquiles es el tendón más grueso y resistente del cuerpo humano. Une los músculos gemelos y sóleo —los principales motores de la pantorrilla— con el hueso calcáneo, en el talón, y es imprescindible para caminar, correr, saltar o ponerse de puntillas.
La tendinitis aquílea es la inflamación de este tendón como respuesta a una sobrecarga o a un proceso degenerativo. En sentido estricto, cuando la afectación es principalmente degenerativa —sin inflamación activa— hablamos de tendinopatía aquílea, aunque en la práctica clínica ambos términos se usan de forma intercambiable. Es una de las tendinitis más prevalentes en deportistas de resistencia, aunque puede aparecer a cualquier edad y en personas con estilos de vida sedentarios.
Tipos de tendinopatía aquílea
Tendinopatía de la porción media
Afecta a la zona central del tendón, entre 2 y 7 cm por encima de la inserción en el calcáneo. Es la más frecuente —supone alrededor del 55-65 % de los casos— y suele relacionarse con sobreuso o aumento brusco de la carga de entrenamiento.
Tendinopatía insercional
Afecta al punto donde el tendón se une al hueso. Es más habitual en personas mayores de 45 años y en deportistas que realizan esfuerzos repetitivos en pendiente o con calzado de tacón bajo. Con frecuencia se acompaña de una prominencia ósea posterior del calcáneo (deformidad de Haglund).
Síntomas de la tendinitis aquílea
- Dolor en el talón o en la parte posterior de la pierna: aparece de forma gradual, suele ser más intenso al inicio de la actividad —los primeros pasos de la mañana son especialmente dolorosos— y mejora con el calentamiento, aunque reaparece tras el ejercicio.
- Rigidez matutina: sensación de acortamiento y tensión en la zona del tendón al levantarse.
- Engrosamiento del tendón: en fases más avanzadas puede apreciarse o palparse un nódulo o un aumento del grosor en la porción media.
- Crepitación: sensación de roce o crujido al mover el tobillo.
- Dolor a la palpación: especialmente en la zona insercional o en la porción media, según el tipo.
- Debilidad funcional: dificultad para ponerse de puntillas o para empujar con fuerza durante la marcha o la carrera.
Causas y factores de riesgo
- Aumento brusco del volumen o la intensidad del entrenamiento
- Cambio en el tipo de superficie de entrenamiento (asfalto, pista, trail)
- Calzado inadecuado o muy desgastado
- Pie cavo o pie plano excesivo que altera la biomecánica de la pisada
- Acortamiento de la cadena posterior (gemelos y sóleo rígidos)
- Sobrepeso
- Edad avanzada (el tendón pierde elasticidad con los años)
- Uso prolongado de fluoroquinolonas (antibióticos que pueden fragilizar el tendón)
- Enfermedades sistémicas como la artritis reumatoide o la gota
Diagnóstico en Clínica DKF
El diagnóstico comienza con una historia clínica detallada y una exploración física en la que evaluamos la marcha, la postura, la flexibilidad de la cadena posterior y la localización exacta del dolor. Para confirmar el diagnóstico y valorar el grado de afectación tisular, utilizamos:
- Ecografía musculoesquelética de alta resolución: permite visualizar en tiempo real el tendón, detectar zonas de degeneración, neovascularización y posibles roturas parciales.
- Resonancia magnética (RM): indicada cuando se sospecha una lesión estructural grave o cuando la ecografía no es concluyente.
Esta evaluación nos permite clasificar la tendinopatía según su severidad y planificar el tratamiento más adecuado para cada paciente.
Tratamiento de la tendinitis aquílea
Fisioterapia y ejercicio terapéutico
El protocolo de ejercicios excéntricos y de carga progresiva del tendón es la piedra angular del tratamiento conservador. En nuestra unidad de fisioterapia en Madrid diseñamos un programa individualizado que incluye estiramientos de la cadena posterior, ejercicios de fortalecimiento excéntrico del tríceps sural, trabajo propioceptivo y, si es necesario, corrección biomecánica mediante plantillas ortopédicas.
Ondas de choque
Las ondas de choque son una de las opciones más eficaces para las tendinopatías aquíleas que no responden al tratamiento conservador inicial. Esta terapia no invasiva emite pulsos de energía acústica que estimulan la regeneración tisular, mejoran la vascularización local y reducen el dolor de forma duradera. El protocolo habitual consta de 3 a 5 sesiones espaciadas semanalmente, con resultados apreciables a partir de la segunda o tercera sesión.
Infiltraciones ecoguiadas
En casos de dolor persistente o cuando existe una importante reacción inflamatoria peritendinosa, podemos indicar infiltraciones con plasma rico en plaquetas (PRP) o con otros agentes bajo control ecográfico, evitando así los riesgos asociados a las infiltraciones de corticoides directamente sobre el tendón.
Tratamiento médico
Los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) pueden utilizarse en las fases agudas para controlar el dolor, siempre bajo supervisión médica y como complemento al tratamiento rehabilitador, no como única medida.
Cirugía
La cirugía queda reservada para los casos en que el tratamiento conservador —mantenido al menos 6 meses— ha fracasado. Las técnicas habituales incluyen el desbridamiento artroscópico o abierto del tendón y, en la tendinopatía insercional, la resección de la prominencia ósea calcánea.
¿Cuánto tarda en curar la tendinitis aquílea?
La recuperación depende del estadio de la lesión y de la adherencia al tratamiento. En casos leves o en fases iniciales, una mejoría significativa puede alcanzarse en 6 a 12 semanas con fisioterapia y modificación de la actividad. Las formas moderadas o crónicas pueden requerir entre 3 y 6 meses de tratamiento activo. La tendinopatía insercional suele ser más lenta en responder y puede prolongarse hasta 6-9 meses. La vuelta al deporte de alto impacto siempre se planifica de forma gradual para evitar recaídas.
Prevención
- Aumentar la carga de entrenamiento de forma progresiva (no más de un 10 % semanal)
- Calentar y estirar la cadena posterior antes y después del ejercicio
- Usar calzado adecuado a la pisada y renovarlo cuando se desgasta
- Fortalecer gemelos y sóleo de manera regular
- Mantener un peso corporal saludable
- Consultar a un especialista ante los primeros síntomas, sin esperar a que el dolor limite la actividad
Acude a Clínica DKF
En Clínica DKF contamos con un equipo multidisciplinar formado por traumatólogos, reumatólogos, médicos del deporte y fisioterapeutas que trabajan de forma coordinada para ofrecer un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adaptado a tu caso. Si llevas días o semanas con dolor en el talón, no lo dejes pasar: cuanto antes se aborde la lesión, más rápida y completa es la recuperación. Pide tu cita en Clínica DKF y da el primer paso para volver a moverte sin dolor.
Preguntas frecuentes
¿La tendinitis aquílea se cura sola?
En fases muy iniciales, el reposo relativo y la reducción de la carga pueden aliviar los síntomas, pero raramente la tendinopatía aquílea remite de forma completa sin tratamiento activo. Sin intervención, tiende a cronificarse y a aumentar el riesgo de rotura parcial o total del tendón.
¿Puedo seguir haciendo deporte si tengo tendinitis aquílea?
Depende del grado de afectación. En muchos casos se puede mantener una actividad de bajo impacto —natación, bicicleta— mientras se realiza el tratamiento rehabilitador. El especialista te indicará qué actividades son compatibles y cuándo es seguro retomar la carrera u otros deportes de impacto.
¿Las ondas de choque duelen?
La sensación durante la sesión puede ser molesta, especialmente en zonas muy sensibles, pero la mayoría de los pacientes la toleran bien. El nivel de energía se ajusta progresivamente para que el tratamiento sea lo más cómodo posible.
¿Es peligroso infiltrar el tendón de Aquiles con corticoides?
Sí, las infiltraciones de corticoides directamente sobre el tendón de Aquiles están contraindicadas o deben realizarse con extrema precaución, ya que aumentan el riesgo de rotura tendinosa. En Clínica DKF optamos por alternativas más seguras, como el PRP guiado por ecografía.
¿Qué diferencia hay entre tendinitis y tendinosis aquílea?
La tendinitis implica un proceso inflamatorio activo, más frecuente en fases agudas. La tendinosis es una degeneración crónica del tejido tendinoso sin inflamación significativa. En la práctica, ambas presentaciones pueden coexistir y el abordaje terapéutico es similar, aunque la tendinosis suele requerir tratamientos más prolongados.


