Espondilodiscitis
Tratamiento de espondilodiscitis de columna vertebral
¿Qué es la espondilodiscitis?
La espondilodiscitis es una infección en la columna vertebral provocada por un microorganismo. Es una enfermedad que tiene un desarrollo lento y un diagnóstico que suele ser difícil de determinar y, por ello, tardío.
Esta enfermedad está normalmente causada por bacterias, aunque en algunos casos son los hongos los que pueden provocar la infección. En el caso de las infecciones por bacterias pueden ser “tuberculosas”, producidas por el bacilo de Koch, o “piógenas”, producidas por el resto de bacterias.
En las infecciones bacteriológicas piógenas casi el 50% de los casos se deben al germen Staphilococcus Aureus.
Factores de riesgo de la infección de columna vertebral
Aunque cualquier persona puede sufrir espondilodiscitis hay factores que aumentan el riesgo de padecerla:
- Personas mayores de 50 años.
- Pacientes con diabetes.
- Personas con obesidad, tumores malignos, inmunodeficiencias, sepsis o infección sistémica reciente, trauma e inmunosupresores.
- Malnutrición.
- Tabaquismo.
¿Cuáles son las causas de la espondilodiscitis?
La infección puede ocurrir por distintas vías:
- Por vía directa: es la infección menos frecuente que se produce desde los tejidos blandos adyacentes a la columna.
- Por vía hematógena: es la más forma de infección más frecuente. En estos casos el germen es transportado desde otra localización a través de los vasos sanguíneos hasta el cuerpo vertebral y desde allí, por contigüidad, al disco intervertebral.
La razón de que el asentamiento de gérmenes se produzca en el disco intervertebral es porque al no recibir flujo sanguíneo la respuesta inmune es casi inexistente.
Síntomas de la infección de columna vertebral
Los síntomas comienzan con un dolor de espalda muy intenso que empeora con la actividad y el movimiento. Este dolor es más fuerte que en la patología degenerativa, pudiendo incluso llegar a despertar al paciente por la noche.
Sólo uno de cada tres casos tiene cuadros de fiebre.
Debido a la compresión de la médula espinal provocada por la inflamación de la infección, hay pacientes que pueden tener pérdida de fuerza en las extremidades.
Diagnóstico de la espondilodiscitis
El primer paso para el diagnóstico de la espondilodiscitis es realizar un diagnóstico diferencial respecto a los tumores de la columna vertebral. Dado que los síntomas son muy parecidos, es importante diferenciar de que patología se trata.
En relación a localización de la infección podemos diferenciar por zonas:
- Lumbar: es la más frecuente suponiendo entre el 50 y el 60% de los casos.
- Dorsal: suele darse entre el 30y el 40% de los casos.
- Cervical: se da en menos del 10% de los casos.
Para el diagnóstico de la infección de columna se puede recurrir a las siguientes técnicas:
- Valoración clínica del historial, el dolor y la inestabilidad en la columna.
- Radiografías y resonancias magnéticas para observar si existe destrucción de los platillos de los cuerpos vertebrales adyacentes y del disco intervertebral.
- Análisis de sangre para ver la determinación de la VSG y PCR. Ambos factores son monitorizados a lo largo del tratamiento para ver la mejora de la enfermedad.
- Pruebas para determinar el germen que ha causado la enfermedad. Se puede realizar un hemocultivo o una punción guiada con TAC. Es importante tener en cuenta que entorno al 20% de los casos no se puede detectar el germen causal, bien por resolución espontánea, o bien por enmascaramiento de los antibióticos recomendados con anterioridad.
Tratamiento de la infección de columna vertebral
Tratamiento conservador
El tratamiento conservador se aplica en los casos en los que la destrucción vertebral sea muy leve, no haya inestabilidad en la columna y no exista lesión neurológica.
En estos casos el tratamiento consiste en:
- Antibióticos específicos.
- Inmovilización de la zona con corsé u ortesis.
El éxito de este tipo de tratamientos es muy elevado no precisando el paciente tratamiento quirúrgico.
Tratamiento quirúrgico
El tratamiento quirúrgico en los casos de espondilodiscitis se debe recomendar cuando:
- Existe déficit neurológico y por lo tanto una pérdida de fuerza en las extremidades.
- Hay formación de absceso que no desaparece con el tratamiento médico antibiótico.
- La infección es persistente a pesar del tratamiento médico antibiótico.
- Hay un dolor intratable médicamente debido al grado elevado de destrucción vertebral.
- Existe una inestabilidad muy alta.
- Existe una cifosis o deformidad local.
El tratamiento quirúrgico consiste en la eliminación de la infección y desbridamiento de los tejidos necrosados o destruidos y la estabilización de la columna mediante la artrodesis.
Existen dos técnicas de artrodesis o fusión vertebral:
- Sin instrumentación: se fusiona las vertebras con huesos del propio paciente.
- Con instrumentación: la fusión se realiza con materiales externos.
En los pacientes que presentan compresión medular hay que descomprimir la médula, además de estabilizar la columna.
En Clínica DKF en El Viso (Chamartín) de Madrid contamos con una Unidad de Columna especializada en el tratamiento de la espondilodiscitis. Consulta con nuestro especialista en traumatología de columna cómo te podemos ayudar.
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Preguntas frecuentes
¿Qué es Espondilodiscitis?
Espondilodiscitis comprende la valoración y el abordaje de los problemas relacionados con esta condición, prueba, tratamiento o área clínica. El objetivo es identificar qué está causando los síntomas, cómo afecta a la movilidad o a la vida diaria y qué opciones pueden ayudar. Como contexto, la página de Clínica DKF explica que tratamiento de espondilodiscitis de la columna vertebral en Clínica DKF (Madrid): diagnóstico y manejo especializado de esta infección vertebral con antibióticos dirigidos y opciones terapéuticas adaptadas. La información general orienta, pero no sustituye una consulta ni permite confirmar un diagnóstico sin explorar al paciente.
¿Cuáles son los síntomas más habituales de Espondilodiscitis?
Conviene prestar atención a dolor persistente, inflamación, rigidez, pérdida de fuerza, limitación del movimiento o dificultad para caminar, trabajar, dormir o hacer deporte. La forma de presentación puede variar según la edad y la causa. Se recomienda una valoración más rápida si los síntomas aparecen tras un traumatismo importante, empeoran con rapidez, se acompañan de fiebre, pérdida de sensibilidad o incapacidad para apoyar o mover la zona afectada.
¿Qué causas o factores de riesgo se relacionan con Espondilodiscitis?
Espondilodiscitis puede relacionarse con sobrecarga, traumatismos, desgaste, alteraciones biomecánicas, inflamación, enfermedades previas o factores propios del crecimiento, según el caso. Habitualmente no existe una única causa, por lo que el especialista revisa antecedentes, actividad, evolución y exploración física. Identificar los factores que contribuyen al problema permite orientar mejor el tratamiento y reducir el riesgo de recurrencia, sin asumir que todos los pacientes necesitan el mismo enfoque.
¿Cómo se diagnostica Espondilodiscitis?
El diagnóstico comienza con la historia clínica y una exploración física específica. Dependiendo de los hallazgos, pueden solicitarse radiografías, ecografía, resonancia, análisis u otras pruebas funcionales. No todas son necesarias en todos los casos: se eligen únicamente cuando pueden aclarar la causa, descartar problemas relevantes o cambiar el tratamiento. La interpretación debe relacionarse con los síntomas, porque una imagen aislada no siempre explica lo que siente el paciente.
¿Qué especialista trata Espondilodiscitis?
El profesional más adecuado depende de los síntomas y del diagnóstico probable. Pueden intervenir especialistas en traumatología, reumatología, podología, unidad del dolor, rehabilitación o fisioterapia, entre otros. En la primera valoración se determina qué área resulta más apropiada y si es útil coordinar varias disciplinas. Un enfoque multidisciplinar puede ser especialmente relevante cuando el problema afecta a distintas estructuras o requiere combinar tratamiento médico, ejercicio terapéutico y seguimiento funcional.
¿Qué tratamientos existen para Espondilodiscitis?
El tratamiento se adapta al diagnóstico, intensidad de los síntomas, duración, edad, actividad y objetivos personales. Puede incluir educación, modificación temporal de cargas, medicación prescrita, fisioterapia, ejercicio terapéutico, infiltraciones, técnicas específicas o cirugía cuando está indicada. Habitualmente se comienza por las opciones menos invasivas que puedan resultar eficaces. El plan se revisa según la evolución para ajustar objetivos y evitar tratamientos innecesarios.
¿Se puede tratar Espondilodiscitis sin cirugía?
No siempre. Muchas afecciones del aparato locomotor pueden mejorar con medidas conservadoras como adaptación de actividad, ejercicio terapéutico, fisioterapia, medicación indicada o tratamientos intervencionistas seleccionados. La cirugía suele considerarse cuando existe una indicación clara, daño estructural relevante, pérdida funcional importante o falta de respuesta a otras opciones. La decisión debe tomarse tras explicar beneficios, riesgos, alternativas y expectativas realistas para cada paciente.
¿Cuándo debería consultar por posibles síntomas de Espondilodiscitis?
Es recomendable solicitar valoración si el dolor o la limitación persisten, reaparecen con frecuencia o impiden actividades habituales. También conviene consultar tras un traumatismo relevante, ante deformidad, inflamación marcada, bloqueo articular, pérdida de fuerza o síntomas neurológicos. Una atención temprana puede ayudar a identificar la causa y evitar que el problema se cronifique. Si hay fiebre, pérdida súbita de sensibilidad o incapacidad funcional intensa, debe buscarse atención urgente.
¿Cuánto tarda la recuperación o mejoría de Espondilodiscitis?
El tiempo de recuperación o mejoría varía ampliamente según el diagnóstico, la gravedad, el tratamiento y las demandas diarias o deportivas. Algunas personas notan cambios tempranos y otras necesitan varias semanas o meses. El especialista puede establecer fases y objetivos funcionales, en lugar de una fecha rígida. Cumplir las indicaciones, progresar las cargas de forma gradual y acudir al seguimiento ayuda a detectar dificultades y ajustar el plan.
¿Puede prevenirse o reducirse el riesgo de Espondilodiscitis?
No todos los casos pueden prevenirse, pero es posible reducir algunos factores de riesgo. Suele ayudar progresar la actividad de forma gradual, mantener fuerza y movilidad adecuadas, respetar la recuperación, revisar la técnica deportiva o laboral y consultar ante síntomas persistentes. Las recomendaciones deben adaptarse a la causa y a la persona. Evitar por completo el movimiento sin indicación profesional puede ser tan poco útil como mantener una carga excesiva.
¿Cuánto cuesta el diagnóstico o tratamiento de Espondilodiscitis?
El coste depende del tipo de consulta, prueba o tratamiento finalmente indicado y de las necesidades concretas del paciente. No es posible dar una cifra responsable sin conocer el caso y confirmar qué servicios serían necesarios. Para solicitar información actualizada y un presupuesto orientativo, lo adecuado es contactar con Clínica DKF. El equipo podrá explicar el proceso de valoración y qué datos necesita para facilitar información precisa.
¿Cómo pedir una valoración de Espondilodiscitis en Clínica DKF?
Puedes solicitar una valoración mediante la página de contacto de la clínica. Indica brevemente el motivo de consulta, la zona afectada, el tiempo de evolución y si dispones de informes o pruebas previas. El equipo te orientará sobre el profesional o unidad más apropiados y sobre la documentación que conviene aportar. Para iniciar la solicitud, puedes contactar con Clínica DKF.