Clínica DKF: Nadie te trata mejor
Especialistas en Reumatología y Traumatología
De lunes a viernes de 8-21h

Displasia de cadera

Tratamiento de displasia de cadera

¿Qué es la displasia de cadera?

La displasia del desarrollo de la cadera (DDC) es una alteración compleja en el desarrollo y en la forma de la misma, cuya característica fundamental es que el acetábulo es insuficiente para dar cobertura y apoyo a la cabeza del fémur, bien porque es más plano y vertical de lo habitual o bien por una mala orientación del mismo. Esto ocasiona una alteración en la transmisión de cargas en la cadera pudiendo dar lugar a la aparición de cambios degenerativos a una edad más temprana.

La displasia afecta tanto a hombres como mujeres, aunque es más frecuente en el sexo femenino. Además, es la principal causa de artrosis en pacientes jóvenes. El 90% de los pacientes menores de 50 años con artrosis tienen un problema estructural en la cadera y, de ellos, el 50% tienen displasia.

Síntomas de la displasia de cadera

El síntoma más habitual de un paciente con displasia, es un dolor inguinal que aumenta con la actividad física o al estar mucho tiempo de pie y, en ocasiones, puede referir bloqueos o chasquidos.

El diagnóstico suele basarse en la clínica (síntomas), la exploración física y las radiografías. Posteriormente, se suelen hacer pruebas complementarias adicionales, como el TAC, para evaluar el grado de displasia y descartar anomalías asociadas, y la resonancia magnética, entre otras pruebas, para evaluar el estado del cartílago, lo cual tiene una gran importancia a la hora de decidir el tratamiento a seguir y las expectativas del mismo.

A pesar de ser una causa frecuente de dolor en los pacientes jóvenes y deportistas, en los grados leves de displasia su diagnóstico no siempre es fácil y puede pasar desapercibido.

Tratamiento de la displasia de cadera

El tratamiento inicial de la displasia sintomática será conservador, con un programa de fortalecimiento muscular, intentando modificar la actividad deportiva siempre y cuando sea posible evitando aquellos deportes de impacto más lesivos, y con fisioterapia. Ocasionalmente, pueden recurrir a analgésicos y/o infiltraciones para el alivio del dolor.

En aquellos pacientes en los que el tratamiento conservador ha fallado en el alivio de los síntomas y que continúan con un dolor que les incapacita para su actividad habitual, estaría indicado el tratamiento quirúrgico. Este dependerá, fundamentalmente, del estado del cartílago articular:

  • Si existe desgaste del cartílago significativo, el tratamiento sería sustituir la articulación por una prótesis total de cadera.
  • Sin embargo, en los pacientes jóvenes (habitualmente, < 40 años) con el cartílago articular sano se puede optar por TÉCNICAS DE PRESERVACIÓN ARTICULAR, con el objetivo de mejorar la sintomatología y evitar o retrasar la aparición de cambios artrósicos.

La técnica de elección en los pacientes jóvenes con una displasia sintomática con el cartílago sano es la OSTEOTOMÍA PERIACETABULAR DE GANZ, la cual consiste en realizar unos cortes controlados en la pelvis, alrededor del acetábulo para “soltarlo” y poder colocarlo en la posición “ideal”, mejorando así la transmisión de cargas en la cadera y la inestabilidad. Se trata de una técnica muy demandante, pero que ha demostrado ser segura, reproducible y eficaz, incluso en estudios a largo plazo.

Contacta con Clinica DKF

Contacta con DKF

Nombre(Obligatorio)

Preguntas frecuentes

Displasia de cadera comprende la valoración y el abordaje de los problemas relacionados con esta condición, prueba, tratamiento o área clínica. El objetivo es identificar qué está causando los síntomas, cómo afecta a la movilidad o a la vida diaria y qué opciones pueden ayudar. Como contexto, la página de Clínica DKF explica que tratamiento de displasia de cadera en Madrid en Clínica DKF: diagnóstico especializado y abordaje integral para corregir la alineación articular, aliviar dolor y mejorar la funcionalidad de la cadera. La información general orienta, pero no sustituye una consulta ni permite confirmar un diagnóstico sin explorar al paciente.

Conviene prestar atención a dolor persistente, inflamación, rigidez, pérdida de fuerza, limitación del movimiento o dificultad para caminar, trabajar, dormir o hacer deporte. La forma de presentación puede variar según la edad y la causa. Se recomienda una valoración más rápida si los síntomas aparecen tras un traumatismo importante, empeoran con rapidez, se acompañan de fiebre, pérdida de sensibilidad o incapacidad para apoyar o mover la zona afectada.

Displasia de cadera puede relacionarse con sobrecarga, traumatismos, desgaste, alteraciones biomecánicas, inflamación, enfermedades previas o factores propios del crecimiento, según el caso. Habitualmente no existe una única causa, por lo que el especialista revisa antecedentes, actividad, evolución y exploración física. Identificar los factores que contribuyen al problema permite orientar mejor el tratamiento y reducir el riesgo de recurrencia, sin asumir que todos los pacientes necesitan el mismo enfoque.

El diagnóstico comienza con la historia clínica y una exploración física específica. Dependiendo de los hallazgos, pueden solicitarse radiografías, ecografía, resonancia, análisis u otras pruebas funcionales. No todas son necesarias en todos los casos: se eligen únicamente cuando pueden aclarar la causa, descartar problemas relevantes o cambiar el tratamiento. La interpretación debe relacionarse con los síntomas, porque una imagen aislada no siempre explica lo que siente el paciente.

El profesional más adecuado depende de los síntomas y del diagnóstico probable. Pueden intervenir especialistas en traumatología, reumatología, podología, unidad del dolor, rehabilitación o fisioterapia, entre otros. En la primera valoración se determina qué área resulta más apropiada y si es útil coordinar varias disciplinas. Un enfoque multidisciplinar puede ser especialmente relevante cuando el problema afecta a distintas estructuras o requiere combinar tratamiento médico, ejercicio terapéutico y seguimiento funcional.

El tratamiento se adapta al diagnóstico, intensidad de los síntomas, duración, edad, actividad y objetivos personales. Puede incluir educación, modificación temporal de cargas, medicación prescrita, fisioterapia, ejercicio terapéutico, infiltraciones, técnicas específicas o cirugía cuando está indicada. Habitualmente se comienza por las opciones menos invasivas que puedan resultar eficaces. El plan se revisa según la evolución para ajustar objetivos y evitar tratamientos innecesarios.

No siempre. Muchas afecciones del aparato locomotor pueden mejorar con medidas conservadoras como adaptación de actividad, ejercicio terapéutico, fisioterapia, medicación indicada o tratamientos intervencionistas seleccionados. La cirugía suele considerarse cuando existe una indicación clara, daño estructural relevante, pérdida funcional importante o falta de respuesta a otras opciones. La decisión debe tomarse tras explicar beneficios, riesgos, alternativas y expectativas realistas para cada paciente.

Es recomendable solicitar valoración si el dolor o la limitación persisten, reaparecen con frecuencia o impiden actividades habituales. También conviene consultar tras un traumatismo relevante, ante deformidad, inflamación marcada, bloqueo articular, pérdida de fuerza o síntomas neurológicos. Una atención temprana puede ayudar a identificar la causa y evitar que el problema se cronifique. Si hay fiebre, pérdida súbita de sensibilidad o incapacidad funcional intensa, debe buscarse atención urgente.

El tiempo de recuperación o mejoría varía ampliamente según el diagnóstico, la gravedad, el tratamiento y las demandas diarias o deportivas. Algunas personas notan cambios tempranos y otras necesitan varias semanas o meses. El especialista puede establecer fases y objetivos funcionales, en lugar de una fecha rígida. Cumplir las indicaciones, progresar las cargas de forma gradual y acudir al seguimiento ayuda a detectar dificultades y ajustar el plan.

No todos los casos pueden prevenirse, pero es posible reducir algunos factores de riesgo. Suele ayudar progresar la actividad de forma gradual, mantener fuerza y movilidad adecuadas, respetar la recuperación, revisar la técnica deportiva o laboral y consultar ante síntomas persistentes. Las recomendaciones deben adaptarse a la causa y a la persona. Evitar por completo el movimiento sin indicación profesional puede ser tan poco útil como mantener una carga excesiva.

El coste depende del tipo de consulta, prueba o tratamiento finalmente indicado y de las necesidades concretas del paciente. No es posible dar una cifra responsable sin conocer el caso y confirmar qué servicios serían necesarios. Para solicitar información actualizada y un presupuesto orientativo, lo adecuado es contactar con Clínica DKF. El equipo podrá explicar el proceso de valoración y qué datos necesita para facilitar información precisa.

Puedes solicitar una valoración mediante la página de contacto de la clínica. Indica brevemente el motivo de consulta, la zona afectada, el tiempo de evolución y si dispones de informes o pruebas previas. El equipo te orientará sobre el profesional o unidad más apropiados y sobre la documentación que conviene aportar. Para iniciar la solicitud, puedes contactar con Clínica DKF.