El sistema circulatorio arterial es el encargado de distribuir la sangre rica en oxígeno y nutrientes desde el corazón hacia todos los órganos y tejidos del cuerpo. Con el paso de los años, las arterias pueden sufrir un proceso de deterioro paulatino que compromete el flujo sanguíneo y afecta a la salud cardiovascular general. Este fenómeno de fondo está detrás de entidades clínicas tan relevantes como la enfermedad arterial periférica, el ictus o la cardiopatía isquémica. Para comprender estas patologías, es fundamental contar con la valoración de especialistas en Angiología y Cirugía Vascular, quienes diagnostican y abordan los problemas derivados de la salud arterial. Asimismo, es habitual que exista cierta confusión entre los términos arteriosclerosis y aterosclerosis, por lo que conviene aclarar de entrada qué implica este proceso en la pared de los vasos.
¿Qué es la aterosclerosis?
La aterosclerosis es una afección caracterizada por la acumulación progresiva de materia grasa, colesterol, calcio y otras sustancias en el interior de la pared de las arterias. Esta acumulación forma depósitos conocidos como placas de ateroma. A medida que estas placas crecen, disminuyen la luz del vaso sanguíneo, reduciendo el espacio por el que circula la sangre y restando elasticidad a las paredes arteriales.
Para evitar confusiones conceptuales, es útil precisar la diferencia entre arteriosclerosis y aterosclerosis:
- Arteriosclerosis: es un término médico general que hace referencia al endurecimiento, rigidez y pérdida de flexibilidad de las arterias, un cambio que puede deberse a múltiples factores, entre ellos el propio envejecimiento del tejido vascular.
- Aterosclerosis: es un tipo específico dentro de la arteriosclerosis. Se refiere concretamente al proceso inflamatorio y degenerativo provocado por la formación de placas de grasa en la capa interna de la arteria. Por tanto, toda aterosclerosis implica arteriosclerosis, pero no todo endurecimiento arterial se debe a la formación de placas de ateroma.
Síntomas de la aterosclerosis
En sus fases iniciales e intermedias, la acumulación de placa avanza de forma silenciosa. Es muy habitual que una persona no experimente ningún tipo de molestia durante años o incluso décadas. Los síntomas clínicos aparecen cuando el estrechamiento arterial es tan pronunciado que dificulta el aporte de oxígeno a los tejidos, o bien cuando una placa se rompe y genera un coágulo.
Las manifestaciones dependen directamente de la zona del organismo donde se localicen las arterias afectadas:
- En las extremidades inferiores: Puede producir dolor, pesadez, calambres o fatiga muscular en las piernas al caminar que obligan a detenerse, un cuadro característico de la enfermedad arterial periférica.
- En las arterias carótidas (cuello): Puede desencadenar síntomas neurológicos transitorios o repentinos, como debilidad en un lado del cuerpo, pérdida momentánea de la visión o dificultad para articular palabras.
- En las arterias coronarias (corazón): Produce opresión o dolor en el pecho durante el esfuerzo físico, así como falta de aire.
- En las arterias renales: Puede causar o empeorar una hipertensión arterial difícil de controlar y alterar la función de los riñones.
Causas y factores de riesgo
La aterosclerosis es una enfermedad de origen multifactorial. Se inicia cuando la capa más interna de la arteria sufre pequeñas lesiones o microtraumatismos continuados, lo que facilita que el colesterol y otras sustancias penetren en la pared vascular y desencadenen una respuesta inflamatoria crónica.
Entre los principales factores que aceleran el desarrollo de las placas en las arterias destacan:
- Niveles elevados de colesterol LDL (conocido popularmente como colesterol malo) y triglicéridos en sangre.
- Hipertensión arterial no controlada, que somete a las paredes de los vasos a una tensión mecánica constante.
- Tabaquismo, dado que las sustancias tóxicas del humo dañan directamente el endotelio vascular y favorecen la inflamación.
- Diabetes mellitus, ya que el exceso de glucosa en sangre altera la estructura de los vasos sanguíneos.
- Sedentarismo y falta de actividad física regular.
- Sobrepeso u obesidad, especialmente cuando se acumula grasa a nivel abdominal.
- Antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares a edades tempranas.
Diagnóstico
La identificación de la aterosclerosis requiere una valoración médica integral. Durante la consulta inicial, el especialista realiza una palpación de los pulsos arteriales en diferentes puntos del cuerpo, como los tobillos o el cuello, y ausculta las arterias en busca de soplos, que son ruidos anormales provocados por la turbulencia de la sangre al pasar por una zona estrechada.
Para confirmar el diagnóstico y conocer la extensión exacta del problema, se emplean diferentes pruebas complementarias:
Análisis de sangre para evaluar el perfil lipídico completo (colesterol total, HDL, LDL y triglicéridos) y los niveles de glucosa, lo que permite estimar el riesgo metabólico.
Eco-Doppler vascular, una prueba basada en ultrasonidos que permite visualizar la estructura de las arterias, medir el grosor de la pared vascular, detectar la presencia de placas de ateroma y cuantificar el grado de estrechamiento del flujo sanguíneo, tanto en las arterias carótidas como en las extremidades inferiores.
En situaciones complejas o ante la planificación de una intervención, se pueden solicitar pruebas de imagen avanzadas, como el angio-TC o la resonancia magnética vascular, que aportan una reconstrucción tridimensional del árbol arterial.
Tratamiento de la aterosclerosis
El abordaje terapéutico de la aterosclerosis se adapta al estadio de la enfermedad, las arterias comprometidas y la presencia de síntomas o factores de riesgo asociados. El plan médico abarca tres pilares fundamentales.
Cambios en el estilo de vida
Constituyen la base de cualquier estrategia de salud vascular. Adoptar una alimentación basada en el patrón mediterráneo, rica en vegetales, frutas, pescado y grasas saludables como el aceite de oliva virgen extra, ayuda a moderar los niveles de lípidos en sangre. Asimismo, la práctica regular de ejercicio físico aeróbico estimula el desarrollo de la circulación colateral y mejora el tono vascular. La interrupción completa del consumo de tabaco es la medida individual más determinante para frenar el daño en las arterias.
Tratamiento farmacológico
El uso de medicamentos busca estabilizar la pared de las arterias y controlar los factores de riesgo. Las estatinas se emplean para reducir el colesterol LDL y disminuir la inflamación en el interior de las placas. Los fármacos antihipertensivos ayudan a mantener la presión arterial en rangos adecuados para evitar el estrés mecánico sobre los vasos. Por su parte, los antiagregantes plaquetarios se indican en determinados perfiles para prevenir la formación de trombos sobre las placas existentes.
Procedimientos vasculares
Cuando la aterosclerosis ha provocado un estrechamiento muy severo (estenosis) que compromete el riego sanguíneo de una zona vital o limita la movilidad, es necesario recurrir a intervenciones vasculares. Estas técnicas buscan restaurar el calibre del vaso afectado, ya sea mediante procedimientos endovasculares como la angioplastia con colocación de stent, o mediante cirugías de baipás (bypass) para reconducir el flujo sanguíneo alrededor de la obstrucción.
¿Se puede revertir la aterosclerosis?
Es habitual preguntarse si es posible eliminar por completo las placas que ya se han formado en las arterias. Desde una perspectiva médica realista, la aterosclerosis es un proceso crónico. Aunque la arquitectura del vaso no suele regresar a su estado original, el tratamiento médico enfocado en la reducción intensiva del colesterol y el control de la inflamación logra estabilizar las placas existentes.
Esto significa que la placa se vuelve más dura, compacta y menos propensa a romperse o generar un coágulo. Por tanto, el objetivo fundamental de la atención médica no es borrar el pasado de la arteria, sino frenar de forma eficaz su evolución futura y proteger los órganos vitales.
Prevención
Mantener una buena salud arterial requiere un enfoque preventivo continuado a lo largo de la vida, especialmente si existen antecedentes familiares o factores de riesgo predisponentes:
- Realizar controles periódicos de la presión arterial, la glucemia y el perfil lipídico.
- Seguir una dieta variada y baja en grasas saturadas, azúcares refinados y sal.
- Incorporar al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana.
- Evitar por completo el hábito tabáquico y los ambientes con humo.
- Mantener un peso corporal adecuado de acuerdo con la constitución física.
- Solicitar una revisión especializada en angiología si se detecta dolor en las piernas al caminar o si se presentan múltiples factores de riesgo cardiovascular.
Acude a Clínica DKF
La aterosclerosis es un proceso silente que requiere una detección precoz para evitar complicaciones de mayor gravedad en el sistema circulatorio. En Clínica DKF, situada en Madrid, disponemos de una Unidad de Angiología y Cirugía Vascular orientada a la evaluación integral del estado de tus arterias. Nuestro equipo médico evalúa cada caso de forma personalizada mediante tecnología diagnóstica avanzada para ofrecer la estrategia de prevención y tratamiento más adecuada a tus necesidades.
Si deseas valorar tu salud vascular o resolver cualquier duda sobre los síntomas en tus arterias, puedes pedir cita con nuestros especialistas.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Es lo mismo aterosclerosis que arteriosclerosis?
No son exactamente lo mismo. La arteriosclerosis es un término general que abarca cualquier tipo de endurecimiento o pérdida de elasticidad de las arterias. La aterosclerosis es una forma específica de arteriosclerosis en la que ese endurecimiento está causado por la acumulación de placas de grasa y colesterol en la pared del vaso.
¿La aterosclerosis da síntomas siempre?
No. De hecho, es una patología caracterizada por permanecer asintomática durante periodos muy prolongados. Las molestias o complicaciones suelen manifestarse únicamente cuando la arteria se ha estrechado de manera significativa o cuando se produce la rotura de una placa.
¿Se puede eliminar la placa de las arterias?
No es posible eliminar del todo las placas de ateroma mediante fármacos o dieta. No obstante, los tratamientos actuales logran detener el crecimiento de estas placas, reducir el componente inflamatorio y estabilizarlas para evitar que se rompan y obstruyan la circulación.
¿Qué análisis detectan el riesgo de aterosclerosis?
Las analíticas de sangre convencionales que miden el perfil lipídico (colesterol total, LDL, HDL y triglicéridos) y los niveles de glucosa son la herramienta inicial para valorar el riesgo metabólico. Para comprobar la presencia física de placas, se requieren pruebas de imagen como el Eco-Doppler.
¿A partir de qué edad hay que preocuparse por la aterosclerosis?
Aunque la acumulación de depósitos grasos puede iniciarse a edades tempranas de forma microscópica, los controles clínicos de riesgo cardiovascular suelen recomendarse de forma periódica a partir de los 40 años, o antes si existen antecedentes familiares, tabaquismo, diabetes o hipertensión.


