El término impingement (o pinzamiento) es uno de los diagnósticos más frecuentes en las consultas de traumatología avanzada. Un impingement ocurre cuando los tejidos blandos (tendones, bursas o cartílagos) quedan atrapados o «pellizcados» de forma mecánica entre los huesos de una articulación durante el movimiento.
En Clínica DKF no nos limitamos a tratar el dolor puntual. Abordamos el impingement como una disfunción biomecánica global. Entendemos que el pinzamiento es el resultado de un desequilibrio que debe ser corregido desde la raíz para evitar la degeneración crónica de la articulación.
Tipos de Impingement
Aunque el término es general, el impingement se manifiesta de formas muy distintas según la articulación afectada. A continuación, analizamos los tres tipos más comunes que tratamos en nuestra clínica.
1. Impingement de Hhombro (subacromial)
Es, con diferencia, la causa más común de dolor de hombro. Se produce cuando el espacio subacromial (el hueco entre el acromion y la cabeza del húmero) se estrecha, comprimiendo el tendón del supraespinoso y la bursa.
- Síntomas: dolor agudo al elevar el brazo lateralmente, dificultad para dormir sobre el lado afectado y debilidad muscular.
- Causas: puede deberse a la forma ósea del acromion, inflamaciones previas o una mala gestión de cargas en deportes. Es fundamental diferenciarlo de una rotura total, algo que en la Unidad de Hombro y Codo realizamos mediante ecografía de alta resolución. Además, si el dolor persiste, es vital realizar ejercicios para el pinzamiento de hombro específicos para reabrir ese espacio.
2. Impingement de tobillo
Este pinzamiento suele afectar a deportistas de impacto o personas que han sufrido esguinces de repetición. Se divide principalmente en dos:
- Anterior: común en futbolistas, donde el choque de los huesos ocurre en la parte delantera al realizar una flexión dorsal.
- Posterior: debido a la compresión de tejidos en la parte trasera del tobillo al ponerse de puntillas.
3. Impingement de cadera (fémoroacetabular)
El choque fémoroacetabular ocurre cuando la cabeza del fémur no encaja o no se mueve correctamente dentro del acetábulo (el hueco de la pelvis). Existen tres patrones:
- Tipo Cam: la cabeza del fémur tiene una protuberancia ósea que no es perfectamente redonda.
- Tipo Pincer: el borde del acetábulo sobresale demasiado, cubriendo excesivamente la cabeza femoral.
- Tipo mixto: una combinación de ambos. Si no se trata, este roce constante acaba dañando el labrum y el cartílago, acelerando la aparición de artrosis prematura.
Tratamientos comunes para el impingement
En Clínica DKF, el tratamiento del impingement ha evolucionado más allá de los antiinflamatorios convencionales. Nuestro objetivo es restaurar la función sin recurrir a la cirugía siempre que sea posible.
- Fisioterapia y reeducación motora: no basta con fortalecer, hay que enseñar a la articulación a moverse en el eje correcto para que el «pellizco» no se produzca.
- Ondas de Choque Focales: ideales para reducir la inflamación crónica en los tendones atrapados y estimular la regeneración del tejido.
- Cirugía mínimamente invasiva (Artroscopia): en casos donde existe una deformidad ósea (como en el impingement de cadera tipo Cam), realizamos una remodelación ósea por artroscopia para eliminar el obstáculo mecánico.
Prevención: cómo evitar el pinzamiento articular
La prevención del impingement se basa en la optimización biomecánica. Aquí algunas claves que aplicamos con nuestros pacientes:
- Higiene postural: en el caso del hombro, evitar la rotación interna excesiva y el adelantamiento de hombros en el trabajo de oficina.
- Equilibrio muscular: unos músculos estabilizadores fuertes (como los del core para la cadera o el serrato para el hombro) mantienen la articulación en su sitio.
- Estudios biomecánicos: realizar valoraciones periódicas de la pisada y el movimiento para detectar patrones de choque antes de que aparezca el dolor limitante.
Cuándo consultar con un especialista
El impingement es una patología progresiva. Lo que hoy es una molestia puntual, mañana puede convertirse en una lesión degenerativa que requiera una prótesis o una intervención mayor.
¿Cuándo deberías pedir cita?
- Si el dolor no remite tras una semana de reposo.
- Si notas «bloqueos» o chasquidos dolorosos al mover la articulación.
- Si el dolor te impide realizar tareas cotidianas o descansar por la noche.
En nuestra Unidad de Traumatología, contamos con un equipo multidisciplinar que utiliza la última tecnología en diagnóstico por imagen y tratamientos biológicos. No permitas que un pinzamiento detenga tu ritmo de vida.
Solicita una valoración con nuestros especialistas para recuperar tu movilidad sin dolor.


