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Osteocondritis disecante de rodilla

¿Qué es la Osteocondritis Disecante?

La osteocondritis disecante (OCD) es una afección en la que un fragmento de hueso y el cartílago que lo recubre se separa parcial o completamente del hueso subyacente debido a la pérdida de irrigación sanguínea. Esto puede llevar a dolor, inflamación e inestabilidad en la articulación afectada. Es más común en la rodilla, pero también puede presentarse en el codo o el tobillo.

¿Cuáles son sus causas?

Aunque la causa exacta no se conoce, se consideran factores como:

  • Microtraumatismos repetitivos: Estrés continuo sobre la articulación en deportes de alto impacto.
  • Alteración en el flujo sanguíneo al hueso subcondral.
  • Factores genéticos: Historial familiar de la enfermedad.

¿Cómo se manifiesta?

  • Dolor en la rodilla, que empeora con la actividad física.
  • Hinchazón y rigidez articular.
  • Sensación de bloqueo o inestabilidad.
  • Disminución del rango de movimiento.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se basa en:

  1. Historia clínica: Evaluación de síntomas y antecedentes de actividad deportiva.
  2. Exploración física: Pruebas para detectar dolor localizado y limitación de movimiento.
  3. Pruebas de imagen como la radiografía para identificar la lesión ósea y la resonancia magnética para evaluar el cartílago y la estabilidad del fragmento óseo.

¿Cómo se trata?

  1. Tratamiento conservador (no quirúrgico):
    • Reposo y restricción de actividades deportivas de impacto.
    • Uso de muletas o inmovilizadores para reducir la carga articular.
    • Fisioterapia para mejorar la movilidad, fuerza y propiocepción.
  2. Tratamiento quirúrgico:
    • Indicado si no hay mejoría tras el tratamiento conservador o en lesiones inestables.
    • Se emplean técnicas quirúrgicas como perforaciones (microfracturas) para estimular el flujo sanguíneo, fijación del fragmento con implantes o injertos de hueso y cartílago.

¿Se debe hacer rehabilitación?

El tratamiento rehabilitador forma una parte esencial de la recuperación:

  • Programas de fisioterapia personalizados para recuperar la fuerza, la movilidad y la propiocepción.
  • Progresión gradual hacia actividades deportivas, con un retorno completo al deporte entre los 4 y 6 meses tras la cirugía.

¿Cómo se pueden prevenir nuevas lesiones?

  • Programas de entrenamiento para mejorar la técnica de salto y aterrizaje, el control neuromuscular y el equilibrio.
  • Fortalecimiento de los músculos del core, glúteo y la rodilla.
  • Evaluación continua para asegurar la recuperación completa antes de regresar a la actividad deportiva.
  • Evitar el sobreentrenamiento y fomentar el descanso adecuado.

¿Por qué es importante una atención especializada?

Una evaluación adecuada por un especialista en ortopedia pediátrica es crucial para identificar la gravedad de la lesión y determinar el mejor plan de tratamiento, evitando complicaciones a largo plazo. 

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