¿Qué es la marcha en intratorsión?
La marcha en intratorsión, también conocida como «meter los pies hacia dentro» o «intoeing», es una forma de caminar donde las puntas de los pies se orientan hacia adentro en lugar de apuntar hacia adelante. Es un motivo de consulta frecuente en ortopedia pediátrica, aunque en la mayoría de los casos es una variante normal del desarrollo infantil que mejora de forma espontánea.
¿Por qué se produce la marcha en intratorsión?
La intratorsión puede deberse a tres causas principales:
- Metatarso aducto: Curvatura del antepié hacia adentro que se observa desde el nacimiento. Suele deberse a la posición del bebé en el útero y en la mayoría de los casos mejora de forma natural hacia los 2-3 años. En casos severos o rígidos puede requerir estiramientos, ortesis o yesos correctores.
- Torsión tibial interna: Rotación interna de la tibia (hueso de la pierna). Es más común en niños que comienzan a caminar y suele mejorar de forma gradual sin necesidad de tratamiento. En casos graves y persistentes después de los 8-10 años, puede considerarse la cirugía.
- Anteversión femoral aumentada: Rotación interna excesiva del fémur (hueso del muslo), lo que provoca que las rodillas y los pies apunten hacia adentro. Es más frecuente entre los 3 y 6 años y suele corregirse espontáneamente hacia los 10 años. Los niños con esta condición suelen sentarse en «W», y aunque no existe evidencia de que sea perjudicial, se recomienda evitarlo si es posible.
Aunque la intratorsión suele ser una variante normal del desarrollo, se recomienda consultar a un especialista si solo un pie está girado hacia adentro, la intratorsión es muy marcada, empeora o no mejora con el tiempo, presenta dolor, cojera, tropiezos o caídas frecuentes o dificultad para realizar actividades deportivas.
¿Cómo se diagnostica?
Para saber cuál es la causa de la intratorsión, es esencial una evaluación por un especialista, basada en:
- Historia clínica: antecedentes familiares y del desarrollo psicomotor.
- Examen físico: observación de la marcha, alineación y rotación de las extremidades, entre otros.
- Pruebas de imagen: radiografías o tomografía computarizada (TC) para valorar el perfil torsional en casos de sospecha de patología estructural o deformidades persistentes.
¿Cómo se trata?
En la mayoría de los casos, no se requiere tratamiento, solo identificación de la causa de intratorsión, observación y seguimiento. Las opciones incluyen:
- Observación: control periódico para verificar la evolución.
- Recomendaciones posturales: evitar la posición en «W».
- El metatarso aducto severo puede requerir ejercicios, yesos correctores o calzado ortopédico en los primeros años de vida.
- Cirugía: solo en casos severos y persistentes que afectan la función motora o causan deformidades, puede considerarse la cirugía correctora al finalizar el crecimiento.
Importante: Las plantillas, ortesis o ejercicios especiales NO aceleran la corrección de la intratorsión cuando depende del hueso del fémur o la tibia.
¿Existen algunas recomendaciones para padres?
- Fomentar actividades físicas normales sin restricciones.
- Evitar forzar cambios en la forma de caminar del niño, ya que puede causar frustración innecesaria.
- Registrar videos periódicos de la marcha para observar la evolución con el tiempo.
- Consultar a un especialista en ortopedia pediátrica si tienes dudas o preocupaciones sobre la marcha de tu hijo, para una evaluación integral y personalizada.


