La hinchazón en las extremidades inferiores, conocida médicamente como edema, es una de las consultas más frecuentes en nuestra clínica.
Aunque en muchos casos se debe a factores temporales, en otros puede ser la señal de alerta de una patología subyacente. En este artículo de Clínica KDF analizamos las causas de los edemas en las piernas y qué soluciones existen.
¿Qué es exactamente un edema?
El edema no es una enfermedad en sí misma, sino un signo clínico. Se produce cuando se filtra un exceso de líquido desde los vasos sanguíneos hacia el tejido intersticial (el espacio entre las células).
Una forma sencilla de identificarlo es mediante el signo de la fóvea: si al presionar la zona hinchada con el dedo queda una hendidura que tarda unos segundos en desaparecer, estamos ante un edema claro.
Principales causas de los edemas en las piernas
Existen múltiples razones por las que el cuerpo puede retener líquidos en las piernas. Las dividimos en tres categorías principales:
1. Causas mecánicas y de estilo de vida
Son las más comunes y suelen estar relacionadas con la gravedad y la falta de movimiento:
- Sedentarismo prolongado: estar muchas horas de pie o sentado dificulta el retorno venoso.
- Dieta alta en sal: El sodio favorece la retención de líquidos a nivel celular.
- Sobrepeso: El exceso de masa corporal ejerce una presión adicional sobre las venas y el sistema linfático.
2. Factores hormonales y temporales
- Embarazo: el aumento de volumen sanguíneo y la presión del útero sobre las venas pélvicas suelen causar hinchazón.
- Ciclo menstrual y menopausia: las fluctuaciones de estrógenos y progesterona afectan directamente a la retención de líquidos.
- Efectos secundarios de medicamentos: algunos fármacos para la hipertensión (antagonistas del calcio), corticoides o antidepresivos pueden provocar edema.
3. Patologías subyacentes (causas médicas)
Si el edema es persistente, podría indicar problemas más serios:
- Insuficiencia Venosa Crónica (IVC): las válvulas de las venas no funcionan correctamente, impidiendo que la sangre suba hacia el corazón.
- Linfedema: una obstrucción en el sistema linfático que impide el drenaje de la linfa.
- Problemas cardíacos, renales o hepáticos: cuando el corazón no bombea con fuerza o los riñones no filtran bien, el líquido tiende a acumularse en las zonas más bajas del cuerpo por gravedad.
Síntomas que acompañan al edema
Además de la hinchazón visible, el paciente suele experimentar:
- Sensación de pesadez o «piernas cansadas».
- Piel estirada o con brillo en la zona afectada.
- Hormigueo o picor.
- Disminución de la flexibilidad en los tobillos.
Edema leve vs. Edema grave
| Característica | Edema Leve | Edema Grave (Alerta) |
| Aparición | Gradual, al final del día. | Repentina y persistente. |
| Localización | Bilateral (ambas piernas). | Puede ser unilateral (una sola pierna). |
| Dolor | Molestia leve o pesadez. | Dolor agudo, calor o enrojecimiento. |
| Mejora | Mejora al elevar las piernas. | No mejora con el reposo. |
¿Cuándo deberías acudir a Clínica DKF?
En Clínica DKF recomendamos solicitar una valoración médica en la Unidad de Angiología si presentas cualquiera de estas «red flags»:
- La hinchazón aparece de forma repentina en una sola pierna (podría ser una trombosis).
- El edema viene acompañado de dolor en el pecho o dificultad para respirar.
- La piel de la zona está roja y caliente al tacto.
- Padeces enfermedades previas de corazón o riñón.
Consejos para reducir la hinchazón en casa
Si tu caso es leve o está relacionado con el estilo de vida, estos hábitos marcarán la diferencia:
- Eleva las piernas: mantén los pies por encima del nivel del corazón durante 20 minutos varias veces al día.
- Activa la bomba muscular: camina al menos 30 minutos diarios para favorecer el retorno venoso.
- Hidratación inteligente: beber agua ayuda a los riñones a eliminar el exceso de sodio.
- Evita la ropa ajustada: los calcetines o pantalones muy apretados actúan como un torniquete.
Los edemas en las piernas son una señal de que algo en tu sistema circulatorio o de drenaje necesita atención. No permitas que la pesadez limite tu calidad de vida. Un diagnóstico temprano es clave para evitar complicaciones crónicas.


