Si alguna vez se te ha escapado algo de orina al correr, saltar o hacer CrossFit, seguramente te hayas preguntado si es normal. Y no siempre se trata de orina: algunas mujeres también pierden gases o heces durante el ejercicio, sobre todo en actividades con impactos, saltos o esfuerzos intensos.
Son síntomas de disfunción del suelo pélvico y pueden aparecer en mujeres jóvenes y deportistas, incluso sin embarazos ni partos previos [3,4]. Que sean frecuentes no significa que sean normales ni inevitables. Con un abordaje individualizado, la mayoría puede mejorar sin dejar de hacer deporte.
¿Qué es la incontinencia urinaria al hacer deporte?
Es la pérdida involuntaria de orina durante la práctica deportiva. Lo más habitual es la incontinencia urinaria de esfuerzo: las pérdidas aparecen cuando sube la presión dentro del abdomen, al correr, saltar, levantar peso, toser o estornudar. Ocurre cuando el sistema de cierre de la uretra y el suelo pélvico no responden bien a esa presión.
Esto no significa que el suelo pélvico sea simplemente “débil”. Su función depende de la fuerza, la resistencia, la capacidad de relajación y, sobre todo en el deporte, de la coordinación y la respuesta rápida ante aumentos de carga.
¿Y las pérdidas de gases o heces?
El suelo pélvico también interviene en la continencia anal. Por eso una deportista puede tener pérdidas de orina, de gases, manchado, pérdidas de heces o urgencia intestinal [2].
La pérdida de gases puede parecer un problema menor, pero genera inseguridad y vergüenza y hace que muchas mujeres cambien su forma de entrenar. La pérdida de heces tiene mayor repercusión y requiere una valoración clínica específica.
¿Es frecuente entre las deportistas?
Los datos son sólidos para la incontinencia urinaria:
- Una revisión sistemática de 22 estudios y 7.507 deportistas halló prevalencias muy variables: desde un 5,6 % en actividades de bajo impacto hasta un 80 % en trampolín [3].
- En deportistas de élite se estima que afecta a entre el 20 y el 50 %, con cifras cercanas al 40 % en jóvenes nulíparas [7].
- En CrossFit, un metaanálisis de 13 estudios y 4.823 mujeres encontró una prevalencia del 44,5 %, aunque con evidencia de calidad baja, por lo que conviene interpretarla con cautela [9].
Sobre la incontinencia fecal y de gases en deportistas hay mucha menos investigación. Existen estudios que describen síntomas anales en deportistas [4] y una revisión de 2026 que halló una frecuencia elevada en artistas y deportistas de disciplinas artísticas, pero esos resultados no pueden extrapolarse a todas las mujeres que hacen deporte [8].
¿Por qué aparecen pérdidas durante el ejercicio?
Correr, sprintar, saltar, hacer ejercicios pliométricos, levantar cargas altas, hacer sentadillas o peso muerto y cambiar rápido de dirección generan aumentos rápidos y repetidos de presión sobre el complejo abdominopélvico. El suelo pélvico debe responder de forma coordinada para proteger la uretra y el canal anal. Cuando la demanda supera temporalmente su capacidad, aparecen los síntomas. Por eso hay mujeres que no notan nada al caminar, pero sí al correr o levantar peso.
Pérdida de gases. Además de la respuesta del suelo pélvico, influyen los esfínteres anales, la sensibilidad rectal y factores intestinales como heces blandas, diarrea, estreñimiento o cambios en la alimentación alrededor del entrenamiento. Por eso no basta con valorar la fuerza: hay que valorar también la función intestinal [1,2].
Pérdida de heces. Puede deberse a alteraciones de los esfínteres, lesiones obstétricas previas, cirugías pélvicas o anales, diarrea, estreñimiento, alteraciones de la sensibilidad rectal, problemas de coordinación o algunas enfermedades neurológicas. En estos casos no basta con recomendar ejercicios de Kegel.
Deportes y factores de riesgo
Las actividades que generan mayores picos de carga incluyen running, atletismo, saltos, gimnasia, trampolín, baloncesto, voleibol, CrossFit, entrenamientos funcionales de alta intensidad, powerlifting y halterofilia [3,7].
Esto no significa que haya que evitarlos. Las revisiones señalan que clasificar un deporte como “de alto impacto” no refleja la carga real que recibe el suelo pélvico [10]. Importa más cuánto entrenas, con qué intensidad, qué ejercicios haces y cómo responde tu cuerpo.
Entre los factores de riesgo destacan:
- Embarazo, parto y lesiones obstétricas, sobre todo del esfínter anal.
- Estreñimiento, diarrea o heces muy blandas.
- Tos crónica.
- Aumentos bruscos del volumen o la intensidad del entrenamiento.
- Cirugías pélvicas o abdominales y lesiones previas del suelo pélvico.
- Alteraciones de la coordinación abdominopélvica.
Normalmente no hay una única causa, sino una combinación de factores [2].
¿Qué hacer si se te escapa algo mientras entrenas?
Lo primero es no normalizarlo. Muchas mujeres recurren a compresas, dejan de beber agua, evitan saltos, reducen la intensidad o contraen el suelo pélvico constantemente. Estas estrategias pueden esconder el síntoma un tiempo, pero no resuelven la causa. En las pérdidas fecales, además, restringir alimentos de forma indiscriminada no es la solución [1,2].
Si las pérdidas se repiten, lo recomendable es una valoración especializada del suelo pélvico y de la función intestinal.
¿Cómo se diagnostica?
Una buena valoración incluye:
- Historia clínica detallada y análisis de los síntomas urinarios e intestinales.
- Registro de las situaciones en las que aparecen las pérdidas.
- Valoración del suelo pélvico: contracción, relajación, fuerza y coordinación.
- Valoración de la musculatura abdominal y de la respiración.
- Hábitos intestinales y consistencia de las heces.
- Ecografía funcional lumbo-abdomino-pélvica cuando esté indicada.
- Análisis de los gestos deportivos que desencadenan los síntomas.
Las guías NICE recomiendan esta valoración dirigida ante síntomas de disfunción del suelo pélvico [2]. Si la incontinencia fecal persiste, pueden ser necesarias pruebas adicionales y derivación a servicios especializados [1]. El objetivo es entender por qué aparece y qué factores se pueden modificar.
Tratamiento de la incontinencia en deportistas
Fisioterapia de suelo pélvico. En la incontinencia urinaria de esfuerzo, el entrenamiento supervisado del suelo pélvico es el tratamiento de primera línea, durante al menos tres meses [5]. En mujeres que practican deportes de alto impacto, una revisión sistemática encontró resultados favorables, aunque con limitaciones y sin un programa único válido para todas [6]. En la incontinencia fecal, el abordaje puede añadir reeducación intestinal y biofeedback [1]. La meta no es solo un suelo pélvico más fuerte, sino que pueda contraerse cuando hace falta, relajarse cuando corresponde y coordinarse con la respiración, el abdomen y el movimiento.
Reeducación intestinal. Se trabaja la consistencia de las heces, la regularidad, los hábitos de evacuación, la alimentación, la hidratación y la preparación intestinal alrededor del entrenamiento [1,2].
Adaptación de la carga deportiva. En muchos casos no hace falta parar. Basta con ajustar temporalmente el volumen, la intensidad, la frecuencia, los saltos, las cargas y la recuperación, mientras la capacidad del suelo pélvico aumenta de forma progresiva.
¿Se puede prevenir?
No siempre, pero hay estrategias que reducen el riesgo:
- Progresar de forma gradual en volumen e intensidad, evitando picos bruscos de carga.
- Hacer entrenamiento de fuerza progresivo y entrenar el suelo pélvico de forma adecuada y supervisada [2].
- Trabajar la coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico.
- Mantener buenos hábitos intestinales, evitar el estreñimiento y cuidar la alimentación y la hidratación.
- Consultar ante pérdidas repetidas de orina, gases o heces.
¿Cuándo consultar?
Pide una valoración si:
- Se te escapa el pipí repetidamente al correr, saltar o entrenar.
- Tienes pérdidas de gases que no controlas.
- Hay manchado o pérdida de heces, o urgencia intestinal difícil de controlar.
- Modificas o abandonas tu deporte por los síntomas.
- Tienes antecedentes de lesión obstétrica del esfínter anal.
- Los síntomas son recientes o van en aumento.
Valoración y tratamiento en Clínica DKF
En Clínica DKF valoramos el suelo pélvico, la función abdominopélvica y, cuando es necesario, los hábitos intestinales, para diseñar un tratamiento adaptado a ti, a tu deporte y a tus objetivos. La meta no es que dejes de hacer el deporte que te gusta, sino que tu cuerpo esté preparado para lo que ese deporte le exige.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que se me escape orina al correr?
No debería considerarse normal, aunque es frecuente entre deportistas. La incontinencia urinaria de esfuerzo suele tratarse con éxito mediante medidas conservadoras, sobre todo el entrenamiento supervisado del suelo pélvico [5].
¿Es normal que se me escapen gases al hacer deporte?
Puede ocurrir en actividades exigentes, pero si es repetido, no lo controlas o condiciona tu entrenamiento, conviene valorarlo.
¿Y si se me escapa un poco de heces?
No es una consecuencia normal del deporte. Puede tener varias causas y requiere una valoración específica [1].
¿Solo afecta a mujeres que han sido madres?
No. También aparece en mujeres jóvenes que nunca han estado embarazadas [7].
¿Tengo que dejar de hacer deporte?
En muchos casos no. Se adapta temporalmente la carga mientras se trabaja la capacidad del suelo pélvico.
¿Los ejercicios de Kegel son suficientes?
No necesariamente. Según la causa, el tratamiento puede incluir fuerza y coordinación del suelo pélvico, trabajo respiratorio, reeducación intestinal, biofeedback y adaptación de cargas [1,2,5]. Además, un suelo pélvico sano necesita también relajación y coordinación, no solo fuerza.
Bibliografía
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- Lourenco TR, Matsuoka PK, Baracat EC, Haddad JM. Urinary incontinence in female athletes: a systematic review. Int Urogynecol J. 2018;29(12):1757-1763. doi:10.1007/s00192-018-3629-z. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29552736/
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- Urinary Incontinence in Women Athletes: Umbrella Review and Meta-analysis of Sport-Related Factors. PMID: 41989514. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41989514/


