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Bursitis de rodilla: síntomas y tratamiento

Si has notado un bulto en la rodilla que duele, acompañado de inflamación o molestias al arrodillarte, es posible que estés sufriendo una bursitis de rodilla. Esta lesión puede aparecer tanto en personas que practican deporte como en quienes pasan mucho tiempo apoyando las rodillas por motivos laborales, como jardineros, albañiles o instaladores.

Aunque en muchas ocasiones la bursitis mejora con un tratamiento conservador, es importante identificar correctamente el tipo de lesión y descartar otras patologías que también pueden producir inflamación de la rodilla, como una lesión meniscal, una artritis o una infección.

En Clínica DKF realizamos una valoración individualizada para identificar la causa de la inflamación y establecer el tratamiento más adecuado según tu caso.

¿Qué es una bursitis de rodilla?

Las bursas son pequeñas bolsas llenas de líquido que actúan como amortiguadores naturales entre los huesos, los tendones, los músculos y la piel. Su función es reducir la fricción durante el movimiento.

Cuando una de estas bursas se irrita o inflama, aumenta de tamaño y aparece la bursitis.

La rodilla contiene varias bursas, aunque las que con más frecuencia se inflaman son la bursa prerrotuliana, situada delante de la rótula, y la bursa infrarrotuliana, localizada justo por debajo de ella.

En algunos casos la inflamación aparece de forma progresiva por una sobrecarga repetida y, en otros, tras un golpe directo sobre la rodilla.

Tipos de bursitis de rodilla

Bursitis prerrotuliana

Es la forma más frecuente.

La inflamación aparece delante de la rótula y suele producir un bulto visible que puede aumentar de tamaño con el paso de los días.

Es habitual en personas que trabajan muchas horas apoyadas sobre las rodillas, por lo que también se conoce como «rodilla de la fregona» o «rodilla del jardinero».

Bursitis infrarrotuliana

En este caso la inflamación aparece justo por debajo de la rótula.

Puede asociarse a movimientos repetitivos, sobrecarga deportiva o traumatismos de repetición.

Aunque el dolor suele localizarse en una zona diferente, comparte muchas características con la bursitis prerrotuliana.

Bursitis de la pata de ganso

La bursitis de la pata de ganso es la inflamación de la bursa ubicada en la parte interna de la rodilla, justo donde se unen los tendones del sartorio, el semitendinoso y el grácil. Causa dolor al caminar, subir o bajar escaleras y al levantarse de una silla. Puede coexistir con una tendinopatía de la pata de ganso, por lo que conviene diferenciarlas durante la valoración.

Bursitis de rodilla: síntomas

Los síntomas de una bursitis de rodilla pueden variar según la bursa afectada y el grado de inflamación.

Los más habituales son:

  • Bulto en la rodilla que duele: suele ser el signo más característico.
  • Inflamación localizada que aumenta de tamaño conforme avanza la lesión.
  • Dolor al arrodillarte, especialmente cuando la bursa está situada delante de la rótula.
  • Sensación de calor en la zona.
  • Molestias al mover la rodilla.
  • Sensibilidad al tocar la zona inflamada.

Cuando además aparecen fiebre, un enrojecimiento intenso o un aumento importante del dolor conviene consultar rápidamente, ya que algunas bursitis pueden infectarse y requieren un tratamiento específico.

¿Por qué aparece?

Las causas más frecuentes son:

  • Permanecer mucho tiempo apoyado sobre las rodillas.
  • Golpes directos sobre la rótula.
  • Movimientos repetitivos.
  • Sobrecarga deportiva.
  • Artritis inflamatorias.
  • Gota.
  • Infecciones.
  • Pequeños traumatismos repetidos.

En ocasiones no existe un único desencadenante y la inflamación aparece por la combinación de varios factores.

¿Cómo diferenciar una bursitis de otras lesiones?

La bursitis suele producir una inflamación muy superficial y localizada.

En cambio, cuando el dolor procede del interior de la articulación, como ocurre en una lesión de menisco o en una artrosis, normalmente el bulto visible no es tan evidente y las molestias aparecen durante movimientos diferentes.

En algunas ocasiones, la bursitis puede ir asociada a una tendinopatía del área afectada.

La exploración física permite diferenciar la mayoría de estas situaciones.

¿Cómo se diagnostica?

En Clínica DKF comenzamos con una historia clínica detallada para conocer cómo aparecieron los síntomas y qué actividades aumentan el dolor.

Posteriormente realizamos una exploración física en la que valoramos:

  • Localización de la inflamación.
  • Tamaño del bulto.
  • Dolor a la palpación.
  • Movilidad de la rodilla.
  • Signos compatibles con infección.
  • Existencia de otras lesiones asociadas.

Cuando existen dudas diagnósticas o se sospecha otra patología pueden solicitarse pruebas de imagen como una ecografía o una resonancia magnética.

Tratamiento de la bursitis de rodilla

El tratamiento dependerá de la causa que haya producido la inflamación.

Fisioterapia

En las bursitis no infecciosas, la fisioterapia puede ayudar a disminuir el dolor, recuperar la movilidad y favorecer la vuelta progresiva a la actividad.

Además, permite identificar los factores que mantienen la sobrecarga para reducir el riesgo de recaídas.

Modificación de la actividad

Durante los primeros días suele ser recomendable evitar aquellas actividades que aumentan el dolor, especialmente permanecer mucho tiempo apoyado sobre las rodillas.

En algunos casos basta con introducir descansos o utilizar protecciones acolchadas para permitir que la bursa se recupere.

Tratamiento médico

Dependiendo del origen de la bursitis, el especialista puede recomendar tratamiento farmacológico para aliviar el dolor y controlar la inflamación.

Si existe sospecha de infección será necesario un tratamiento específico y, en ocasiones, la extracción del líquido de la bursa para su análisis.

¿Cuándo hay que drenar una bursitis?

Una de las preguntas más frecuentes es si siempre hay que vaciar el líquido acumulado.

La respuesta es no.

El drenaje no forma parte del tratamiento habitual de todas las bursitis.

Puede plantearse cuando la inflamación es muy importante, cuando existe sospecha de infección o cuando el especialista considera que obtener una muestra del líquido ayudará a confirmar el diagnóstico.

En muchos casos, especialmente cuando la bursitis es consecuencia de una sobrecarga mecánica, el tratamiento conservador es suficiente y no resulta necesario realizar ningún drenaje.

¿Es necesaria la cirugía?

La cirugía es poco frecuente.

Solo suele plantearse cuando la bursitis reaparece de forma repetida, no responde al tratamiento conservador o existen complicaciones específicas.

¿Cuánto tarda en curarse?

El tiempo de recuperación depende de la causa de la bursitis y del tratamiento realizado.

Cuando se trata de una bursitis mecánica tratada de forma precoz, muchas personas mejoran progresivamente en varias semanas.

Las bursitis de mayor duración o asociadas a otras enfermedades pueden necesitar un tratamiento más prolongado.

¿Se puede prevenir?

Sí. Algunas medidas pueden ayudarte a disminuir el riesgo:

  • Utilizar rodilleras acolchadas si trabajas de rodillas.
  • Evitar apoyar el peso durante periodos prolongados.
  • Introducir descansos cuando realizas tareas repetitivas.
  • Fortalecer la musculatura de las piernas.
  • Mantener un peso adecuado.
  • Consultar si aparece un bulto persistente o doloroso.

Acude a Clínica DKF

Si has notado un bulto en la rodilla que duele o presentas una bursitis de rodilla que no mejora con el paso de los días, en nuestra Unidad de Rodilla podemos ayudarte.

Nuestro equipo realizará una valoración completa para identificar el origen de la inflamación y diseñar el tratamiento más adecuado para que recuperes la función de la rodilla con seguridad. Pide cita con nuestro equipo de fisioterapia.

Preguntas frecuentes

¿Una bursitis de rodilla desaparece sola?

Algunas bursitis leves pueden mejorar reduciendo la actividad que las ha provocado, aunque si el dolor o la inflamación persisten conviene realizar una valoración.

¿Cómo saber si la bursitis está infectada?

La presencia de fiebre, un aumento importante del calor y del enrojecimiento, dolor intenso o malestar general puede indicar una infección y requiere atención médica.

¿Siempre hay que drenar una bursitis?

No. Muchas bursitis se resuelven mediante tratamiento conservador. El drenaje solo está indicado en determinadas situaciones.

¿Puedo seguir haciendo deporte?

Dependerá del tipo de actividad y del dolor que presentes. En muchos casos será necesario reducir temporalmente la carga hasta que la inflamación disminuya.

¿La bursitis puede volver a aparecer?

Sí. Si no se corrigen los factores que la provocan, como los apoyos repetidos o determinadas sobrecargas, existe riesgo de recurrencia.

¿Debo acudir al fisioterapeuta o al traumatólogo primero?

Si no hay signos de infección (fiebre, enrojecimiento intenso, malestar general), puedes empezar por una valoración de fisioterapia; nuestro equipo te derivará al traumatólogo si detecta signos de alarma o necesitas pruebas complementarias.

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